Las amenazas de Trump versus un comercio libre y próspero para Estados Unidos y México; ganó la fuerza de la razón

*Finalmente las bravatas trumpianas, sus amenazas de imponer arancel a las importaciones mexicanas del 5%, que hubieran dañado a la industria automotriz y a la economía mexicana, fueron negociados en Washington hábilmente por el canciller Marcelo Ebrard Casaubón y la Secretaría de Economía

*Estábamos en un escenario de amenaza real, con la imposición de arancel del 5% para este lunes 10 de junio, a todos los productos mexicanos, incluyendo los automóviles. De enero a mayo, México ha producido 1 millón 641,809 unidades, de las cuales ha exportado 1 millón 426,343 vehículos ligeros, y de éstos el 78.7 se han enviado a la Unión Americana, es decir 1 millón 122,167 automotores, los cuales representaron el 16.3% del total de las ventas de vehículos ligeros en las Unión Americana. Esto es, de cada 100 autos que se comercializan en el país el norte, 15 son de procedencia nuestra, hechos en México.

*El superávit automotriz en nuestra balanza comercial, que el año pasado superó los 80 mil mdd, este año, de enero a marzo, ya lleva cifras alentadoras y que rompen récords y paradigmas, con 20,379 mdd, con crecimiento del 8.2% con respeto al año anterior, mientras que las economía mexicana en lo general presenta una déficit de 1,817 mdd. Sin las exportaciones automotrices, el déficit sería de más de 22 mil mdd.

*Analistas opinan, sin embargo, que hubiera sido preferible que México se acogiera a los acuerdos del TLC aún en vigor y las reglas de la Organización Mundial de Comercio, OMC, para mantener el libre mercado, en el primer caso sin arancel y en el segundo con 2 por ciento de impuestos, y que el arancel del 5 % lo pagaran los consumidores estadounidenses, para crear un malestar entre la población de aquél país que se volvería en contra del presidente Trump y pondría en riesgo su reelección

Rogelio ROY OCOTLA

Ya lo conocemos. Avienta el descontón, olvidando toda norma diplomática y de decencia, como un auténtico hampón, y ya teniendo al rival intimidado, entonces negocia y saca a su favor las cosas. Ya en los propios Estados Unidos, demócratas y republicanos le han criticado esta forma de “negociar”, ofendiendo y lastimando a sus países amigos y socios comerciales.

Estábamos en un escenario de amenaza real, con la imposición de arancel del 5% para este lunes 10 de junio, a todos los productos mexicanos, incluyendo los automóviles. De enero a mayo, México ha producido 1 millón 641,809 unidades, de las cuales ha exportado 1 millón 426,343 vehículos ligeros, y de éstos el 78.7 se han enviado a la Unión Americana, es decir 1 millón 122,167 automotores, los cuales representaron el 16.3% del total de las ventas de vehículos ligeros en las Unión Americana. Esto es, de cada 100 autos que se comercializan en el país el norte, 15 son de procedencia nuestra, hechos en México.

México se ha convertido en el primer exportador de vehículos ligeros a Estados Unidos, con 14 por ciento. Mientras las exportaciones de Alemania, decrecieron el -19.9%, con solo 194,821 autos enviados en el mismo periodo enero-mayo. Japón, con -6.1% y 667,824, y Corea, también con desaceleración al sumar -5.2% y 326,695 unidades.

En mayo del 2019, los vehículos mexicanos representaron el 15.3% del total que se comercializó en Estados Unidos. El reporte de Wards Automotive, indica que en Estados Unidos se vendieron 6 millones 886,775 vehículos ligeros en el ejercicio enero a mayo, con una caída de -2.1% comparado con el mismo periodo del 2018.

El superávit automotriz en nuestra balanza comercial, que el año pasado superó los 80 mil mdd, este año, de enero a marzo, ya lleva cifras alentadoras y que rompen récords y paradigmas, con 20,379 mdd, con crecimiento del 8.2% con respeto al año anterior, mientras que las economía mexicana en lo general presenta una déficit de 1,817 mdd. Sin las exportaciones automotrices, el déficit sería de más de 22 mil mdd.

De ahí las importancia de nuestro sector automotor, y la necesidad de defender el libre comercio entre los dos países, libre de aranceles.

Quizá como dicen algunos especialistas, los negociadores mexicanos tuvieron que aventar la fuerza, enseñar el músculo, ponerse a tono con las bravatas del presidente Trump. Irse a los tribunales de la OMC, poner en contraparte  aranceles a productos norteamericanos de importación.

Quizá. Pero el dólar de inmediato se hubiera ido a la alza. Los empresarios de todos los sectores se hubieran puesto en alarma máxima. Hubiera habido desaliento entre inversionistas. Despidos de trabajadores y freno a programas de desarrollo tanto en la incitativa privada como en el gobierno a nivel nacional.

Cierto. El presidente Trump se salió con la suya. Puso al gobierno mexicano contra las cuerdas y sacó, como siempre, ventaja. Hizo una negociación ventajosa, enviándonos a sus migrantes centroamericanos a territorio nuestro y acordando que ya no ingresan más migrantes por la frontera sur del país. Y claro, ya los partidos de oposición, con sus miles de voceros, ahora son defensores de la migración y los derechos humanos y se desgañitan por el acuerdo de Marelo Ebrard Casaubón, el secretario de Relaciones Exteriores de México. Pero ¿qué hubiera pasado si hoy, 10 de junio, amanecemos con una imposición unilateral del 5% a nuestras exportaciones? Si duda, el malestar, el daño, el desafío hubiera sido de proporciones mayores.

O la fuerza de la razón, o la confrontación.

Creo que para la industria automotriz terminal, la industria auxiliar de autopartes, y los cientos de miles de negocios relacionados con los vehículos, talleres, refaccionarias, comercializadoras, los más de 2 mil concesionarios de autos y camiones, la industria hulera y sus más de 5 mil distribuidores de llantas, los rectificadores y los fabricantes de vehículos de equipo pesado, autobuses, camiones y tractocamiones y su red de distribuidores, y además los productores agrícolas, de alimentos, de las industrias eléctrica, electrónica y aeronáutica, toda la economía mexicana se hubiera visto en serios problemas que mucho hubieran perjudicado a nuestra Nación.

Y de las consecuencias, de los golpes, el menor fue la mejor decisión.

Quizá para la próximo crisis trumpeana, que la habrá y hay que permanecer alertas, habrá que pensar y poner en la balanza el hecho de que podemos contrarrestar la política sucia de Trump, pasándole el cargo de los aranceles a la población norteamericana, que así se daría cuenta de que el sucio de su presidente no busca su bienestar, sino simplemente cumplir sus caprichos, sin respeto alguno por su vecino del sur, y sin miramiento alguno para la economía y la nación mexicana. Solo busca sus intereses, caprichos irracionales y su reelección.

Estaremos listos y mejor preparados para la próxima.

 

Léa también

Alarmante: crece 15.1% importación de vehículos usados de enero a abril

Disminución del 5.8% en créditos para adquirir unidades nuevas *Durante el primer cuatrimestre de este año, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *