El adiós a los motores de combustión interna y el futuro con propulsión eléctrica en México y en el mundo

  • La era del vehículo eléctrico será realidad a nivel masivo en el 2025

    *Las aplicaciones ingenieriles sobre la termodinámica y la transferencia de calor, encontraron la manera de generar movimiento dentro de un ciclo térmico. Este es el origen del motor de combustión interna y del ciclo Otto, el corazón de la mayor parte de la movilidad alrededor del mundo, y eso está cambiando a pasos agigantados. Los motores de combustión interna, si bien hoy son económicos, no son sostenibles por más tiempo
    *Los tecnólogos de China, India, Europa y Estados Unidos están buscando una batería más pequeña, más durable y más económica y cuando esto se resuelva los automotores eléctricos serán más accesibles para el grueso de la población, ya que hoy una batería cuesta desde 15 mil hasta 50 mil dólares según su durabilidad y potencia y tiene que ser reemplazada en alrededor de 5 años, y un tractocamión con valor hoy en el mercado de 150 mil dólares, con propulsión eléctrica tiene un costo de un millón de dólares
    Emiliano REYES PARDO
    Los intereses de la industria son una función variable en el tiempo. En menos de un siglo el mundo fue observador de los avances industriales más grandes del milenio pasado. Las altas demandas agrarias y la exagerada mano de obra fueron dos factores que impulsaron el avance de tecnologías que cambiaron la perspectiva del mundo y de las actividades socio económicas, sin hablar de los cambios políticos. La Revolución Industrial fue una consecuencia natural del crecimiento poblacional y de la necesidad económica creciente, principalmente en Inglaterra y los países que compartían la perspectiva imperialista.
    Es fácil observar que los avances tecnológicos son consecuencia de una aplicación ingenieril de los mismos conocimientos científicos que se fueron adquiriendo. Este es el caso de Lenoir y Otto, cuyas aplicaciones ingenieriles sobre la termodinámica y la transferencia de calor encontraron la manera de generar movimiento dentro de un ciclo térmico. Este es el origen del motor de combustión interna y del ciclo Otto, el corazón de la mayor parte de la movilidad alrededor del mundo, y eso está cambiando a pasos agigantados.
    Los motores de combustión interna, si bien hoy son económicos, no son sostenibles por más tiempo.
    Las armadoras lo saben y los pioneros se han puesto a trabajar mucho antes que nosotros al tomar decisiones muy anticipadas, arriesgadas, unas acertadas y otras desechadas. Como en muchas cuestiones de la vida, nada sale a la primera. A la industria automotriz le está costando mucho trabajo cambiar los paradigmas sociales, económicos y gubernamentales para que las tecnologías eléctricas sean sostenibles en un corto plazo. Esto no es coincidencia, nos encontramos en un posible punto de inflexión donde depende de las acciones y decisiones corporativas y personales para mejorar el status quo, con respecto al medio ambiente. Si no se decide hoy, es probable que no se haya decidido nunca.
    Por otro lado, los precios del petróleo y sus derivados crecen alrededor del mundo por la misma razón ambiental. Sin embargo, no es miel sobre hojuelas, los precios de un auto eléctrico, incluso con tecnologías híbridas, exceden el bolsillo de muchos mexicanos. Aún con los incentivos gubernamentales de los cuales uno puede hacerse acreedor, por ejemplo en el estado de California, USA, a un bono de 7,500 dólares, restan años para que las nuevas tecnologías asienten sus mercados y establezcan un terreno de juego parejo. Hoy no es posible ver un juego al tú por tú entre un hatchback híbrido contra uno de combustión interna, al menos en economías emergentes. ¿Lo podremos ver en cinco, diez, quince años? Todo indica que sí.
    Toyota apostó fuerte al lanzar un auto muy compacto, que cumpliera con las demandas de eficiencia para considerarse un auto de ciudad. El Prius-C es tan buen contendiente en ficha técnica como no lo es en precio. Honda, con su versión Hit CVT para el pequeño Fit tampoco representa un buen balance del costo y beneficio, pero es de los escalones más cercanos al Prius-C en cuestiones de precio de lista. Ese dilema es por el que la industria está pasando en estos momentos. Hay que definir qué sacrificamos, a costa de qué vamos a evolucionar el mercado automotriz en México.
    Precisamente México, como economía emergente, cuenta con el dilema económico de qué le conviene comprar a la gente. Al final del día, si no hay compradores, no hay industria. Pero los pioneros han dejado ese dilema atrás. Los autos eléctricos son un hecho y su evidente dominación de la industria no tiene reversa. Otto, Benz, Ford, Iacocca, Musk, son apellidos que han formado una lista que bien puede explicar la historia automotriz en el mundo. Tan solo en diez años, Tesla se ha convertido en una compañía que cotiza como si llevara un siglo en función. Esos son los pasos de gigante que cambian la perspectiva y paradigmas de la industria.
    Hoy, General Motors, Ford Motor Company, Mercedes-Benz, Grupo Volkswagen, Nissan, y más están luchando por dar el siguiente paso automotriz y alcanzar las tendencias antes que cualquier otro. Son compañías automotrices que han invertido en Inteligencia Artificial, desarrollo de Software y han fusionado intereses con tecnologías que les ayudarán a cumplirlos.
    Claro está que los puristas, vamos a opinar en contra de que nos quiten el control y el sentimiento de conexión entre el humano y el volante en el camino, pero no todos son puristas. Es mayor la cantidad de personas que buscan cada año más seguridad y confiabilidad en sus vehículos. ¡Con justa razón!
    Es ese el argumento por el cual los avances tecnológicos, no van a enfocarse en cumplirlas expectativas clásicas y puristas. Software, control electrónico a distancia y la conexión constante son nuestros mejores aliados para salvar vidas dentro y fuera del vehículo. Ya empezó la era de vehículo eléctrico, en autos, camiones y autobuses, y ya para el 2025 éstos serán toda una realidad a nivel masivo. Se están desarrollando baterías más pequeñas, de más duración y de menor costo. Ese es el reto, encontrar una recarga más rápida y de mayor duración, ya que hoy en día una batería tiene un costo de entre 15 mil y 50 mil dólares y debe ser reemplazada en alrededor de 5 años, y un tractocamión con un valor de mercado hoy de 150 mil dólares, con prpulsión eléctrica tiene un costo de un millón de dólares. El futuro es eléctrico, inteligente y autónomo, vamos a poder respirar hondo con la confianza de que nuestros autos son seguros. Y si en esos suspiros respiramos aire más limpio, qué mejor.

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